Con este título aparentemente pretencioso me adelanto al post que debería publicar el día 22 de Noviembre, cuando oficialmente el equipo español vuelva a proclamarse campeón de Constructores y Pilotos por segundo año consecutivo en el Campeonato Mundial de Turismos WTCC.

No es que quiera dármelas de adivino, pero si todavía queda algo de justicia y romanticismo en el mundo y, sobre todo, en el mundo del deporte, SEAT debe lograrlo.
La marca española ha luchado durante todo el año contra viento y marea, contra decisiones arbitrarias injustas impuestas desde la FIA y contra una competencia que ha pensado más en conseguir penalizaciones contra los Leones amarillos que en desarrollarse a sí misma. Y no miro a nadie.

Desde lo sucedido en la carrera de Pau ha llovido mucho, y lo acaecido este fin de semana viene a corroborar lo dicho en el título. Salvo catástrofe mayúscula Gabriele Tarquini e Yvan Muller (campeón 2008), ambos conductores del equipo español, se jugarán el título de Pilotos en la última prueba. Decidirá el siempre complicado y ratonero circuito de Macau. Respecto a la corona de Constructores, SEAT aventaja en tan solo tres puntos a los alemanes de BMW; 289 puntos por 286.
He aquí el punto caliente. El asunto peliagudo del último fin de semana del campeonato. Copar los podios de Leones y hacerse de nuevo con el tan ansiado trofeo. Muchos pensarán que BMW, por lo civil o por lo penal, va a ganar. Simplemente porque no puede permitirse el lujo de caer dos años consecutivos ante SEAT. Pues bien, no lo duden... va a volver a ganar el equipo español.

Me baso en un juicio práctico. Si el fin de semana se desarrolla con deportiva normalidad y no median sucias maniobras auspiciadas por la FIA, SEAT ganará. Y lo hará porque ha apostado fuerte, ha arriesgado y ha sabido sobreponerse a todos los contratiempos con trabajo duro y compromiso. Demostrando de qué pasta está hecha esta marca y cuál es su espíritu.
Por cierto, algunos dicen que una imágen vale más que mil palabras... bien, pues sobre esta imágen descansa mi convicción. La de el, hoy por hoy, mejor coche del Campeonato Mundial de Turismos.

No es que quiera dármelas de adivino, pero si todavía queda algo de justicia y romanticismo en el mundo y, sobre todo, en el mundo del deporte, SEAT debe lograrlo.
La marca española ha luchado durante todo el año contra viento y marea, contra decisiones arbitrarias injustas impuestas desde la FIA y contra una competencia que ha pensado más en conseguir penalizaciones contra los Leones amarillos que en desarrollarse a sí misma. Y no miro a nadie.

Desde lo sucedido en la carrera de Pau ha llovido mucho, y lo acaecido este fin de semana viene a corroborar lo dicho en el título. Salvo catástrofe mayúscula Gabriele Tarquini e Yvan Muller (campeón 2008), ambos conductores del equipo español, se jugarán el título de Pilotos en la última prueba. Decidirá el siempre complicado y ratonero circuito de Macau. Respecto a la corona de Constructores, SEAT aventaja en tan solo tres puntos a los alemanes de BMW; 289 puntos por 286.
He aquí el punto caliente. El asunto peliagudo del último fin de semana del campeonato. Copar los podios de Leones y hacerse de nuevo con el tan ansiado trofeo. Muchos pensarán que BMW, por lo civil o por lo penal, va a ganar. Simplemente porque no puede permitirse el lujo de caer dos años consecutivos ante SEAT. Pues bien, no lo duden... va a volver a ganar el equipo español.

Me baso en un juicio práctico. Si el fin de semana se desarrolla con deportiva normalidad y no median sucias maniobras auspiciadas por la FIA, SEAT ganará. Y lo hará porque ha apostado fuerte, ha arriesgado y ha sabido sobreponerse a todos los contratiempos con trabajo duro y compromiso. Demostrando de qué pasta está hecha esta marca y cuál es su espíritu.
Por cierto, algunos dicen que una imágen vale más que mil palabras... bien, pues sobre esta imágen descansa mi convicción. La de el, hoy por hoy, mejor coche del Campeonato Mundial de Turismos.

Vía | Quinta Velocidad, WTCC.com
Imágenes | Google Images

























